¿Se justificaba el voto en contra de la Ley Cholito por Kast?

La llamada Ley Cholito, oficialmente la Ley 21.020 sobre Tenencia Responsable de Mascotas, fue aprobada por el Congreso de Chile en 2017. Es un hecho histórico que el diputado José Antonio Kast votó en contra del proyecto final durante su tramitación en la Cámara. Sin embargo, no se trató de una postura aislada, sino que él se sumó a una minoría frente al consenso mayoritario que apoyó la norma.

Infografía mostrando los dos lados del argumento político sobre la ley de mascotas en Chile.
Resumen visual del debate sobre el voto de Kast y la Ley Cholito.

El debate central gira en torno a si su voto fue realmente justificado. Para entenderlo, es necesario analizar los argumentos que él mismo presentó públicamente y contrastarlos con las perspectivas de la sociedad.

Los argumentos reales detrás del ‘No’

Kast no votó en contra porque estuviera a favor del abandono animal o de las mordeduras. Sus críticas fueron más técnicas:

  • Exceso de regulación: Sostuvo que la ley imponía demasiadas obligaciones al ciudadano común, como el microchip obligatorio y registros complejos.
  • Burocracia innecesaria: Criticó artículos específicos que consideraba difíciles de implementar para los municipios o costosos sin aportar valor real.

En esencia, él no negó la necesidad de una ley, sino que cuestionó esa versión específica por ser demasiado estricta.

Dos perspectivas: ¿Era coherente?

Para determinar si su voto se justificaba, podemos analizarlo desde dos ángulos opuestos:

  • Desde la política pública: La mayoría del país consideró que la ley era necesaria para enfrentar el problema serio de abandono y falta de control. Bajo este criterio, su voto en contra no se justificaría.
  • Desde la lógica liberal: Su postura coincide con su rechazo habitual a lo que él percibe como expansión estatal y burocracia obligatoria.

Conclusión

La respuesta depende de qué criterio se use para juzgarlo. Si el estándar es la necesidad de una regulación robusta, entonces su voto no era justificado. Sin embargo, si el criterio es la coherencia con sus principios ideológicos liberales y el rechazo a las regulaciones obligatorias del Estado, entonces sí, su voto era consistente.