¿Quién escribe el tuit? Jerarquía, delegación y la ilusión del diálogo en redes

En el mundo de las redes sociales, a menudo damos por sentada una premisa que merece ser analizada: ¿es cierto que cuanto más alto es el cargo de una persona, menos probable es que sea ella quien escriba los tuits que aparecen en su cuenta?

La respuesta no es un simple sí o no. Existe una tendencia bastante plausible en esa dirección, aunque no es una ley universal. Si observamos la evolución de una cuenta a medida que su titular gana relevancia pública, notamos un cambio claro. Una persona corriente probablemente escribirá y publicará sus propios mensajes por necesidad; no tiene demasiadas razones para delegar esa tarea. Por otro lado, un parlamentario o un dirigente político es razonable esperar que parte de las publicaciones sea elaborada por asesores de comunicaciones.

Diagrama mostrando niveles de jerarquía y tipos de delegación en redes sociales.
La correlación entre jerarquía y delegación en la gestión de cuentas públicas.

Para entender mejor esta dinámica, podemos mirar la evidencia disponible. Un estudio publicado en 2023 en *Political Research Exchange* encuestó a parlamentarios alemanes y arrojó resultados reveladores: solo el 33% de las cuentas estudiadas eran gestionadas exclusivamente por el propio titular. En cambio, el 56% eran gestionadas conjuntamente con su equipo, y un 11% lo hacía exclusivamente por personal de apoyo.

Esto nos permite distinguir cuatro niveles fundamentales en la comunicación digital:

  • Publicación delegada: el titular escribe el mensaje y otra persona lo publica.
  • Redacción delegada: un asesor redacta el mensaje y el titular lo aprueba.
  • Delegación editorial: el equipo redacta y publica dentro de criterios previamente acordados.
  • Comunicación institucional: el mensaje representa al cargo, sin expresar una opinión personal del titular.

Cuanto más alto es el cargo, más probable resulta encontrar alguna de estas modalidades. Sin embargo, esto no significa necesariamente que la jerarquía implique un mayor desconocimiento por parte del titular.

Acá viene una distinción práctica crucial: hay una diferencia abismal entre tratar de convencer a alguien a quien realmente le están pagando para hablar en nombre de otra persona, y tratar de convencer a esa misma persona directamente. Es como intentar convencer al cajero del supermercado de que la política de precios está equivocada; es una imposibilidad mayúscula.

Ilustración comparativa de los tres tipos de interlocutores en la comunicación digital.
Diferenciando entre tomar decisiones, transmitir mensajes y canales de propaganda.

Si un asesor de comunicaciones administra una cuenta de X, puede ocurrir que no comparta personalmente la posición que defiende o simplemente considere que contestar a las críticas no le aporta nada profesionalmente. Incluso pueden filtrar peticiones ciudadanas por su encaje con la narrativa oficial antes de que lleguen a quien tiene capacidad de decisión.

Por lo tanto, mi conclusión es que sería demasiado fuerte afirmar que la probabilidad de delegación disminuye necesariamente con cada escalón jerárquico. Es más útil identificar si estás hablando con alguien que puede cambiar de opinión, con alguien que puede transmitirla internamente, o con alguien cuya única función es defender una posición.

La próxima vez que intentes participar en un debate político en redes, pregúntate: ¿estás viendo una respuesta genuina o simplemente el trabajo bien hecho de su equipo de comunicaciones? A veces se puede inferir bastante por los patrones de respuesta, aunque no demos con quién escribió el mensaje.