¿Por qué la derecha brasileña sigue siendo tan fuerte después de Bolsonaro?

Brasil está a punto de elegir de nuevo a un presidente. Aunque hoy, 4 de octubre, se vota en primera vuelta, todo apunta a que el proceso terminará con una segunda vuelta el 25 del mes. Lo realmente llamativo de esta situación es que Flávio Bolsonaro está prácticamente empatado con Lula. Para un eventual balotaje, las proyecciones son extremadamente ajustadas, lo que convierte a este proceso en una disputa de alto nivel.

Mapa de Brasil con elementos visuales relacionados a las urnas y el calendario electoral.
El escenario electoral brasileño en octubre de 2026.

La pregunta central es entonces: ¿por qué la derecha brasileña sigue teniendo semejante fuerza después de Bolsonaro?

El bolsonarismo como identidad

Primero, hay que entender que el bolsonarismo construyó una identidad política mucho más profunda que una candidatura personal. Hay un electorado identificado con conservadurismo social, rechazo al PT y anticomunismo. Esta base no desapareció cuando Jair Bolsonaro perdió en 2022 ni cuando fue condenado.

Flávio no intenta convencer al país de que vuelva a votar por su padre, sino que busca convertir el apellido Bolsonaro en una marca política hereditaria. Además, es importante destacar que Lula tampoco representa una ruptura generacional completa; la elección se ha convertido en un debate binario sobre si seguir con el PT o devolver el poder al campo de Bolsonaro.

La división territorial

Otro factor clave es que Brasil no está simplemente «volviéndose de derecha», sino que está tremendamente dividido. Lula domina buena parte del Nordeste, mientras que Flávio tiene una ventaja importante en grandes sectores del Centro-Oeste, Sudeste y Sur.

Gráfica de la divisón regional entre el Nordeste y el Sur del Brasil en las elecciones.
La fuerte división territorial entre los estados que lidera Lula y los que apoya Flávio Bolsonaro.

Un análisis de las encuestas estatales muestra que Lula lidera en 12 estados y Flávio en otros 12, pero los estados donde gana Flávio concentran más electores: unos 66,9 millones frente a 53,2 millones en los estados donde lidera Lula. Esto explica por qué el margen es tan ajustado.

En conclusión, que el hijo de un expresidente condenado por intentar revertir una elección perdida esté disputando casi 50/50 la presidencia con Lula cuatro años después es políticamente extraordinario. Aunque las encuestas siguen mostrando un empate técnico y hay incertidumbre, esta elección demuestra que Bolsonaro era más grande que el propio Jair Bolsonaro.