¿Es válido desviar la atención de los bots y trolls hacia problemas sociales graves?

El ‘whataboutism’ es una técnica retórica que se utiliza para desviar la atención. Ocurre cuando alguien acusado de un problema intenta neutralizar el debate señalando otros asuntos, como la pobreza o la violencia, en lugar de enfrentar las acusaciones directas.

Espejo roto mostrando distorsión mediática y problemas sociales ocultos
El espejo roto representa el sesgo cognitivo que genera el whataboutism en la sociedad moderna.

¿Es válido desviar la atención?

Al analizar si los acusados tienen razón, es innegable que existen problemas más graves en casi cualquier país. La pobreza, el desempleo y la inseguridad afectan directamente la vida cotidiana de las personas, mientras que una campaña de trolls o bots suele percibirse como un problema menor de entretenimiento digital.

Sin embargo, hay que ser cuidadosos con no caer en falacias lógicas. Aunque los problemas sociales sean más urgentes, eso no invalida la relevancia del tema de los bots y la desinformación. La manipulación de la información pública erosiona la confianza en las instituciones y distorsiona el debate democrático. Si se alimenta a la ciudadanía con datos falseados, las políticas para combatir esos mismos problemas sociales terminan afectadas.

Un dilema que no existe

La falacia principal está en plantearlo como un dilema excluyente: «o resolvemos la violencia o nos ocupamos de los bots». La realidad es que los países deben enfrentar varios problemas en paralelo, y suelen estar conectados entre sí.

En conclusión, mientras que existen problemas mayores en cuanto a urgencia social, no se puede usar eso para hacer irrelevante el escándalo de la desinformación. Más bien, suele ser una distracción táctica para quitarse presión mediática y evitar responsabilidades directas.